BOLSONARO: ¿ELECCIÓN O LECCIÓN?

Es necesario al iniciar estas líneas, establecer el hecho cierto y demostrado por distintas investigaciones que la concentración de la propiedad de los medios de comunicación en América Latina, es una de las más altas del planeta y que abarca la radio, internet, la televisión abierta por cable, los celulares y la prensa. Si consideramos que los medios constituyen actualmente un elemento clave en la construcción de sujetos sociales y la agenda pública que se instala diariamente y además el carácter que han asumido los profesionales de estos medios, donde los periodistas mayoritariamente se dedican a reportear, y la preparación y presentación de las noticias está en manos editoriales regidas por intereses empresariales, podemos entender cómo actúan frente a los hechos políticos.

De esta forma queremos despejar el socorrido argumento de que personajes como Bolsonaro son elegidos en una disputa electoral, sobre todo teniendo en cuenta que además frente a los procesos electorales disponen de enormes máquinas publicitarias de expertos en comunicación.

Establecido lo anterior, diremos que una elección como la de Brasil y la existencia de una atmósfera que señalaría una tendencia en la región de gobiernos de ultra derecha, destinados a corregir el rumbo que instalaron algunos gobiernos de “izquierda”, sembrando especialmente una corriente de corrupción, es principalmente responsabilidad de una “izquierda” en América Latina, que no ha sabido enfrentar las derrotas infringidas mediante la violencia extrema de los golpes de estado durante las décadas de los sesentas y setentas y posteriormente el impacto de la caída de los llamados socialismos reales.

Resultado de imagen para bolsonaro caricaturaDurante estas décadas la “izquierda” latinoamericana ha logrado participar en los procesos post-dictatoriales, negociando el hecho de no interferir con el modelo económico impuesto por el capitalismo luego de la crisis de los años setenta, y que ha significado entregar a la región en términos generales a manos de multinacionales que mediante la destrucción intensiva del medio ambiente, han satisfecho la producción a escala de bienes de consumo especialmente en Asia donde se han desplazado las cadenas de valoración, generando en nuestra región cambios significativos en el trabajo y el empleo, por supuesto con particularidades de cada uno de nuestros países.

Este proceso, la “izquierda” no solo lo ha asumido en forma acrítica, sino que en ámbitos fundamentales se ha sumado a la administración del modelo compartiendo por ejemplo la focalización del gasto social, dando prioridad al gasto directo con un sello claramente asistencial, en el ámbito de la administración se ha sumado sin inconveniente a los procesos de gobernabilidad y actualmente a la gobernanza, sin comprender que se trata de eufemismos destinados a ocultar las tretas o maniobras de los políticos que aparecen racionales y responsables pero que actúan en total consonancia con el mercado por sobre cualquier otro interés.

Del punto de vista cultural las “izquierdas” han cedido todo el terreno a la industria cultural que emana de los centros de poder del capital, han perdido influencia en la mayoría de los países en el ámbito académico y no han hecho esfuerzos sostenidos en una construcción contra hegemónica, sin combatir críticamente los nuevos giros del lenguaje que se imponen sobre nuestras formas de comunicación. Por otro lado, no han sido capaces de explicar a la población que no es posible cambiar o reformar la educación sin que previamente se decida un modelo de desarrollo que contemple primero los intereses y el futuro de la sociedad y no de los mercados.

Respecto de la soberanía y el territorio estas “izquierdas” no han desarrollado un método de acercamiento hacia las fuerzas armadas de los respectivos países, para compartir con franqueza y antecedentes serios las consecuencias para la actualidad y el futuro que se derivaron de la aplicación supeditada a intereses del capital multinacional de la “doctrina de la seguridad nacional” y los permanentes atropellos de nuestros territorios por parte de multinacionales en la búsqueda de más apropiación de riquezas extraídas de nuestros países.

Tampoco estas “izquierdas” han sido capaces de imaginar y debatir sobre otras modalidades de producción, otras formas de generar y compartir el conocimiento y los saberes, otras formas de generar las autoridades y las exigencias hacia ellas en definitiva otras formas de relacionarse en la vida.

Por último, los períodos en que las “izquierdas” han alternado en el manejo de los gobiernos no han generado cambios a la acción del sistema que en la práctica después de veinte y ocho años en el caso chileno por ejemplo se traduce en que un informe Unicef actualizado en Enero del 2018, dice que en Chile 25,5% de los niños vive en la pobreza, y que respecto de la distribución, el 1 % de la población captura más del 30 % de la riqueza; y que más de once millones de personas viven endeudadas en gran parte de los casos para financiar la educación de los hijo y la salud de la familia que otrora constituían derechos.Resultado de imagen para bolsonaro caricatura

En definitiva, estas “izquierdas” con el ánimo de participar del poder han desplazado sus esfuerzos hacia la derecha y no como debería ser atrayendo con argumentos el centro hacia la izquierda, lo cual ha significado irremediablemente contagiarse con la corrupción como se ha demostrado en varios países y por lo tanto es comprensible también que el pueblo rechace esa alternativa y logre como decíamos al principio de estas líneas ser engañado por los medios. Además, y probablemente lo más importante en este período de participación de las izquierdas, es el hecho de que se han distanciado de los sectores populares, contribuyendo a una profunda despolitización, que hace difícil una mirada de la realidad distinta de la hegemónica.

Felipe Valenzuela Silva: a la memoria de mi hijo Felipe

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